Cuidar la piel no depende únicamente de lo que se aplica sobre ella — la alimentación es un factor que suele subestimarse. Varios nutrientes tienen un rol documentado en la elasticidad, hidratación y aspecto general de la piel a lo largo del tiempo.
Colágeno: la proteína estructural de la piel
El colágeno es la proteína más abundante en la piel y le da buena parte de su estructura y elasticidad. Su producción natural disminuye con la edad, razón por la que aparece con tanta frecuencia en conversaciones sobre cuidado de la piel a partir de los 30-40 años.
Antioxidantes: protección frente al desgaste diario
Frutas y verduras de colores intensos (arándanos, moras, zanahoria, tomate) aportan antioxidantes que ayudan a neutralizar el estrés oxidativo diario, un factor asociado al envejecimiento visible de la piel.
Grasas buenas e hidratación
El aguacate, las nueces y el aceite de oliva aportan grasas saludables relacionadas con la barrera de hidratación de la piel. Y, aunque no es un alimento, tomar suficiente agua durante el día sigue siendo uno de los hábitos más simples y con más impacto.




